Hay cuatro tipos básicos de piel: seca, normal, combinada y grasa, y cada tipo tiene sus propias características.
PIEL SECA
Se caracteriza por los poros pequeños y un acabado mate (opaco), con poco o nada de grasa o brillo superficial. Las líneas de expresión se forman rápidamente en la piel seca, especialmente alrededor de los ojos y la boca. La piel seca es más común en las mujeres mayores de 50 años y en las que viven en climas calientes o fríos, o poco húmedos. La piel seca puede aparecer en las mujeres que no se protegen la piel contra la intemperie. La piel se vuelve áspera y puede descamarse o cuartearse.
PIEL NORMAL
Es de apariencia sana y textura tersa. Contiene el balance adecuado de grasa y humedad, y pocas veces tiene barros, espinillas o poros tapados. Cuando se cuida debidamente, en este tipo de piel por lo general no aparecen arrugas hasta años después.
PIEL COMBINADA
Tiene apariencia sana, textura tersa y un poco de grasa en la zona "T" (el área que forma una "T" a lo ancho de la frente y que desciende por la nariz hasta el mentón), con algunas señales de resequedad en las mejillas y los bordes de la cara. Cuando se cuida debidamente, en este tipo de piel generalmente no aparecen líneas de expresión hasta años después.
PIEL GRASA
Resulta cuando las glándulas sebáceas producen demasiada grasa, lo cual da una apariencia brillante a la piel y a veces una sensación grasosa pegajosa que se presenta varias horas después de limpiarla. También se caracteriza por poros más grandes que los otros tipos de piel, y mayor tendencia a tener brotes de espinillas, poros tapados y barros. La piel grasa tiende a arrugarse con menos facilidad que otros tipos de piel. La gran cantidad de grasa de la superficie de la piel ayuda a que las capas superiores retengan agua y la protejan contra la resequedad provocada por causas ambientales.
Mary Kay México (Esenciales de la Carrera)
jueves 14 de agosto de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada